Coronas Funerarias de Papel

 

A Georges Soros
A Javier Mar
νas
Kabul I

Una de dos
muerte o muerte
y Kabul sacó
: muerte

Kabul II

Washington
Nueva York
Londres
París
Moscú

han lanzado fuego líquido
gases venenosos
bombas de racimo
y uranio enriquecido,
que
provoca una peste incurable,
sobre Kabul,
pero,
Jehová
,
Yavé,
Descartes,
Marx y Lenin
en representación del Imperio del Bien,
lanzan copiosos
paquetes de comida y medicinas
sobre Kabul
por lo que se establece un equilibrio.

Kabul III

En Kabul ha sonado la trompeta
del Juicio Final,
pero, no es el Angel
enviado por Al
α
quien la ha hecho sonar.
Se podría pensar,
entonces,
que es el Angel enviado de parte de Yavé
.
Sin embargo,
los Maronitas en el Líbano
lo niegan.
Alegan que Yavé

no romperνa su alianza con Alα.

Kabul IV

El caballo de Troya
que entró
a Kabul
tiene mil patas
diez mil patas
cien mil patas
as
ν como,
mil cabezas
cien mil cabezas
lo cual
lo convierte en su propio enemigo invencible.

Kabul V

El poeta Pashto sha,
derviche y profeta afgano
vocifera veinticuatro horas al d
νa:
La hidra mayor
que solamente vuela
a gran altura,
sobre seguro,
para lanzar sus excrementos mortíferos
a mansalva
por todo lo largo y ancho
de la nación afgana
y desperdiga muerte atroz
por despedazamientos fulminantes
de cuerpos humanos
o
abrasándolos en vida
con fuegos del averno
hasta despellejarlos
o achicharrarlos,
también,
en forma fulminante,
caer
α desde allá arriba
en cuanto empiece
a comerse su propia cola

Kabul VI

Mantra personal del poeta-derviche, Pashto sha:
Saumasauma
masau masau masauma
masaumasaumasaumasauma
(traducci
σn libre)
Muertemuerte
temuer temuer temuerte
temuertemuertemuertemuerte

Kabul VII

Los rusos colocaron,
antes de huir de suelo afgano,
cerca de los m
αs polvorientos
y áridos villorrios,
millares de flores de plástico
cuyas llamativas y ex
σticas
corolas rojas y amarillas
esconden
minas explosivas
repletas de clavos y metralla.
Se sabe que los ni
ρos
se siguen acercando
a esos jardines, tramposos y letales
con avidez y curiosidad incontenibles.
En mayor n
ϊmero,
lo hacen las ni
ρas.
Esto último, es un dato estadístico funerario.

faustos dimitrakis
Amarales, /2003